Hágalo Usted Mismo: Reparación de computadoras para geeks despechados



Bienvenido al primer tutorial de Hágalo Usted Mismo edición Desvarío.

En éste tutorial, se explicará el procedimiento general a seguir para reparar un computador. Aquí en Desvaríos, entendemos que nuestros lectores pasan por cambios en sus vidas, algunos positivos y otros negativos, y que no siempre se está del mejor humor para hacer algo. Es por ello que éste tutorial le guiará en 8 cómodos pasos para reparar y recuperar el sistema de su computador luego de que usted haya tenido una dolorosa ruptura sentimental.

El manual está escrito de forma especialmente dirigida a un lector de género masculino, puesto que las encuestas indican que hay un mayor número de profesionales del área de la informática de ése género. Si es usted una dama, está en la libertad de sentirse identificada con solo cambiar mentalmente algunas palabras.
Así entonces damos comienzo al tutorial.

Preparación:


Usted necesitará los siguientes implementos:
  • Un destornillador, de estría o cruz.
  • Un disco de Windows XP.
  • Una brocha pequeña.
  • Un pañuelo o trapo.

Paso 1

Ubíquese frente al computador. Éste debe estar apagado, como las luces de su habitación desde que ella se fue. Lo mejor será, además, que esto último sea corregido, necesitará luz para trabajar. Y no se engañe con que la luz le lastimará los ojos puesto que probablemente a usted le salen lágrimas de todos modos.

"Es una molestia en el ojo nada más."
Desconecte bruscamente todos los cables de la parte trasera del CPU. Recuerde la manera en la que ella desconectó su vida de la de usted. Colóquelo en alguna superficie plana y retire los tornillos de la tapa con el destornillador.

Utilice el pañuelo sobre la superficie del CPU para retirar el polvo acumulado, de manera que no se ensucie las manos, antes de hacer todo lo anterior. Le hemos advertido tarde puesto que ya tiene usted la costumbre de llevarse sorpresas desagradables.

Paso 2

Encontrará algo como ésto. Pero posiblemente mucho peor.
Tome la brocha y proceda a limpiar el polvo depositado sobre la tarjeta madre, el refrescador del procesador, las memorias y los discos duros. Limpie como si fueran los recuerdos de ella en su mente. Limpie su cara ruborizada, limpie sus hermosos ojos, limpie ése último, apasionado beso. Una vez que el equipo esté limpio, revise que las conexiones estén bien ajustadas. Todos los cables deben estar correctamente calzados en sus respectivos sockets, completamente acoplados como aquella última vez que hicieron el amor.

También asegúrese que las conexiones del panel frontal estén bien colocadas. Esto puede comprobarse fácilmente viendo el manual, que estaba entre las cosas que tenía ella, recuerde que los papeles se quedaron en su cartera cuando compró el equipo. Mejor sáltese ésta parte.

Una vez que haya comprobado las conexiones, coloque nuevamente la tapa al equipo y coloque nuevamente los tornillos.

Paso 3

Conecte nuevamente los cables a la parte trasera del equipo y enciéndalo. Presione suprimir rápidamente, tal como ella tocó a su puerta la noche anterior, cuando usted estaba demasiado enfadado para dejarla entrar y ella se fue, bajo la lluvia. La computadora sí le dejará a usted entrar a la utilidad BIOS del sistema, donde podrá configurar la hora, fecha, y el orden de arranque de los discos.

Uno diría que la computadora no es orgullosa.
Puede comprobar la fecha y la hora y asegurarse que estén correctas. Evite mirar el paso de los segundos durante mucho rato.

Entre en la opción de ordenar el arranque de los discos y coloque la unidad de DVD como primera opción. Usted siempre tuvo la opción. Presione F10 para aceptar los cambios y luego ENTER.

Paso 4

El equipo se reinició, así que debe colocar el disco de Windows XP para comenzar la instalación. El sistema le indicará que presione una tecla para comenzar, pero usted no lo hará porque está leyendo éstas líneas. Reinicie el equipo y hágalo.


No intente con la opción de "Reparar". El pasado no puede "Repararse".


Entrará en el programa de instalación de Windows XP. El fondo es del color del vestido que llevaba el día que la conoció, azul. Evite golpear la pantalla. En caso de hacerlo, puede obtener el Manual de Reparación de Monitores para Personas Enfurecidas.

Siga los pasos hasta llegar a la parte de formatear el disco. El sistema preguntará si está seguro que quiere borrar todos los datos. Como si de su pasado se tratase, acepte y espere durante el formateo. Inmediatamente después el programa comenzará con la instalación el sistema Windows.

Paso 5

La instalación de Windows XP, dependiendo de las características del sistema, puede tomar entre 20 minutos y dos horas para completarse. Siéntase en plena libertad de aprovechar el tiempo para llorar. Puede servirse una o dos bebidas. En tal caso evite servir dos al mismo tiempo.

Tómese su tiempo.
Cerca del medio de la instalación, el sistema le pedirá cierta información, como la zona horaria y el serial de la licencia. Tome el pañuelo y límpiese las lágrimas. Ahora tiene usted la cara llena de mugre. Siempre hace caso a lo que digan los demás sin pensarlo, ¿verdad?

Algo así pero sin dignidad.

Introduzca los datos solicitados. El serial de la licencia se encuentra en la parte trasera de la caja del disco de Windows XP. Evite el lagrimeo, o no verá correctamente los dígitos.

Cuando el sistema le pida un nombre para el equipo, no le coloque el nombre de ella. Puede sonar como una idea divertida el pensar que ahora ella representa un objeto que usted usa, pero le pedimos que confíe en nosotros y no lo haga.

Paso 6

Ahora debe esperar a que finalice la instalación. El programa volverá a interrumpirse al final para solicitarle datos adicionales, como el nombre de usuario y la contraseña. No le coloque su nombre como contraseña, por la misma razón que ponerle su nombre al equipo es una mala idea. Recuerde que éste tutorial está escrito de forma amigable porque somos sus amigos. Tampoco coloque su nombre junto con algún calificativo despectivo como contraseña.

Ahora que ha instalado Windows, siga los pasos al inicio para la configuración de la resolución de video. Una vez que esté todo correctamente configurado, encontrará que su computadora no suena, no se ve bien y en general no sirve, como muchas cosas en su vida en éste momento. Evite desesperarse y busque el disco de los controladores del equipo, los controladores harán que todo funcione correctamente.
Espere, los controladores estaban junto al manual, ¿no es cierto?

No fue quemado metafóricamente.
Consiga una unidad de disco USB y váyase a un café de Internet, y continúe el manual desde allá.

Paso 7

Bienvenido de vuelta. Ahora que está usted aquí, lo único que tiene que hacer es buscar la página web del fabricante de su equipo y descargar los controladores en su disco USB. Los fabricantes pueden conocerse viendo el serial de la tarjeta madre, que usted seguramente trajo anotado en algún papel. Ella también le decía las cosas tarde o las olvidaba, ¿verdad? Pague su consumo, vaya a su casa y vuelva aquí con los seriales.

Si les dice que olvidó su pornografía será menos humillante.
Bienvenido de vuelta. Ahora con el serial en mano busque, descargue y guarde los controladores en su disco USB. Necesitará principalmente los controladores de Vídeo, para poder ver esas películas que ella nunca quiso ver, Audio, para escuchar la canción que bailaban, desnudos y con las luces bajas, después de hacer el amor.

Necesitará también el controlador de LAN, para que pueda usted seguir leyéndonos a través de Internet, y para que pueda entrar y ver sus perfiles en redes sociales, donde ahora aparecerá más flaca, más feliz y más bonita que cuando estaba con usted.

El controlador de CHIPSET hará que su sistema tenga la estabilidad que tenía su relación apenas meses atrás, antes que usted la encontrara con… Es mejor que siga recorriendo éste manual en su casa, está armando una escena y no es bueno para usted que las demás personas le vean así.

Paso 8

Ahora de vuelta en casa, instale los controladores. Uno por uno, como empezaron a aparecer los problemas luego que ella conociera a ése amigo suyo que a usted no le terminaba de caer.

Permítase un tiempo para pensar y mirar la pantalla absorto mientras se ejecutan los programas de instalación. Además el computador se reiniciará varias veces.

Luego, deberá conectarse a Internet para descargar las actualizaciones. Dependiendo de la versión de WIndows XP que usted instaló y de la velocidad de su conexión, ello puede tomar un tiempo de entre muchas y demasiadas horas. Aproveche el tiempo para salir a pasear por un parque o una plaza mientras se pregunta si las cosas pudieron haber sido de otro modo. Vuelva a casa antes que la policía lo arreste por estar a esas horas deambulando.

Ésto, cientos de veces.

Su computadora, a diferencia de su ex-pareja, estará allí para usted, lista para que pueda empezar a instalarle programas y a trabajar con ella.

No olvide instalar un programa antivirus y mantener buenas prácticas de uso de Internet para que su computadora no se infecte con un virus, así como su relación se infectó desde aquella vez que le gritó.

Para Finalizar

Hemos aprendido como superar un pequeño obstáculo con la utilización del computador, además de desarrollar habilidades que nos permitirán reparar nuestro equipo en caso de falla. Lamentablemente las relaciones humanas son mucho más difíciles de reparar y con frecuencia se rompen. Ahora puede usted dejar su equipo convenientemente apagado mientras vuelve a su cama o esquina favorita para desahogarse.

Nos veremos en el próximo tutorial, ¡buena suerte!

"¡Adiós!"


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Cliente Satisfecho



Una de las cosas que más me sorprende y a la vez más episodios de furia me provoca de mi país, es el hecho de no poder decir casi nunca las dos palabras que forman el título de ésta entrada para describirme a mí mismo.
Ésta pretende ser una serie de artículos donde se expondrá por medio de relatos y reflexiones, así como la voz interna del pensamiento a la par de las conversaciones, una visión intimista del día a día a la hora de obtener un producto o un servicio.

Voz de programa de televisión serio: A continuación, presento tres relatos extraídos de hechos reales y con un mismo tema central, el té, que demuestran las increíbles cadenas de sucesos que terminan por hacer que uno, el cliente, el consumidor, termine saliendo menos que feliz en muchas ocasiones de un trato comercial.

La historia del Té

Restaurante

Javier: Buenas noches Sr. Quisiera dos tazas de té negro. ¿Tienen Lipton?

Mesonero: Sí, en seguida se lo traigo.

Javier: Gracias.

Demasiados minutos después, traen el pedido.

Otros tantos después, Javier absorto bebiendo el té y jugando distraídamente con la bolsita.

Javier: Qué fino como traen limoncito y todo bien acomodadito con un platito y… un momento… ésto era McCormick, no Lipton.

Verónica:
~o~

¿Por qué me dijo que había Lipton y me trae McCormick? ¿Acaso uno no tiene el derecho a saber la verdad? Reconozco que soy exigente con esas cosas en ocasiones, pero estoy en mi derecho, soy un cliente, estoy en un restaurante que no es caro pero tampoco es barato, y además fui específico con las marcas. Ellos se dedican a vender comida. Ellos saben que hay gente quiquillosa como yo a la que le gusta beber Coca-Cola pero odiamos la Pepsi. Y aún así le pregunto la marca y no es capaz de traérmela o por lo menos avisarme. ¿Es mucho pedir? Si es mucho pedir, la siguiente historia esclarecerá un poco las cosas, y por qué no me considero un cliente satisfecho.

McCafé

Javier: Buenas tardes Srta. Quisiera dos tés negros con leche, por favor.

Cajera:Con ése estilo de la gente de McDonald’s que te hace pensar que en su cabeza no hay un cerebro sino una cinta pregrabada— ¿Algo más que desee agregar  a la orden?

Javier: Sí, torta de chocolate con avellanas.

Cajera: ¿Algo más que desee agregar a la orden?

Javier: No, gracias.
~Cincuenta segundos después de pagar y recibir mi factura~

Cajera: Disculpe Sr., no tenemos té negro. ¿Desea té de flores de Jamaica?

Javier:Tú deberías beberte un té de flores de ipecacuana, desgraciada te odio— No. No quiero té de flores de Jamaica. Deseo devolver la orden y pedir otra cosa.

Cajera: Disculpe, pero ya está pago y no puedo devolver la orden.

Javier: –De verdad te odio y maldigo tu destino. Ahora que diablos pediré… Precios, precios, precios… Tendrá que ser.— Deme dos expressos largos.

Cajera: ¡Juan! ¡Dos expresos largos! ¡Siguiente!

La gente de la cola da un suspiro y me miran como diciéndome que soy un idiota por no pedir rápido.

Juan: ¿Cómo los quiere, guayoyo u oscuro?

Javier: –¡¿Guayoyo?! ¿No puedes decir “claro”, “suave”, incluso “aguado”? Odio ésa palabra. Odio todo.— Lo quiero así mismo. No estoy de humor para beber petróleo, gracias.

~o~

¿Dios mío, por qué? ¿Yo qué hice? Y no puede ser que no sepan qué tienen en stock y qué no. No puede ser que ellos mismos no revisen primero. No puede ser que yo tenga que preguntar si hay algo que está escrito en la lista de precios. Es absurdo. Es abominable, desesperante. Ni siquiera estaba siendo exigente con la marca, simplemente compré un producto, y yo tuve que apurarme en pedir otra cosa y resolver el problema por mí mismo. Ni siquiera fue capaz de ofrecerme una solución. Nunca se me preguntó si quería llevar esto o aquello. Fui abandonado, como cliente, a mi propia suerte. Con personas detrás en la cola impacientándose ya que las únicas dos personas atendiendo tienen el circo montado conmigo. Pero la siguiente historia es aún más difícil de digerir.


Otro Restaurante

Javier: Buenas tardes, quisiera un té.

Mesonero: Un momento señor.

~Cuarenta segundos después~

Mesonero: Aquí está la selección de tés: Tenemos té negro, té verde, té de flores de jamaica, té de agüita feme… ejem, té de hierbas milenarias, té con naranja, té de menta, té con canela y naranja, té con limón y miel, té con canela, té blanco, tilo y manzanilla.

Javier: –esto es nuevo para mí—quisiera té negro por favor.

Mesonero: ¿En agua caliente o leche?

Javier:  Agua por favor.

Mesonero: ¿Algo más?

Javier: No, muchas gracias.

~Menos de cinco minutos después~

Mesonero: Aquí tiene señor.

Javier: Muy amable, gracias.

Veo la taza de té.. Es súper aromático porque es Lipton, además. El mesonero colocó una azucarera de porcelana, y el té viene con una galletita. También me coloca una publicación gratuita de variedades por si acaso quiero leer. Se retira con una sonrisa.

Más tarde, bastó con voltear y hacer un ademán para que me trajeran la cuenta. Aunque el local tenía una cantidad apreciable de clientes, los mesoneros estaban atentos incluso del tipo que pidió una taza de té.

Dejé una propina y me marché, completamente satisfecho con el servicio tan amable y luego de tomarme una taza del té que yo quería.
~o~

Ésta vez todo fue genial. Era una pena que estuviera solo, pero me sentí muy contento al salir del restaurante. Todo salió de maravilla, y por una vez me marché satisfecho. O lo habría hecho, si de verdad hubiese sucedido.

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Un cuento llamado cuento



 

Old_Typewriter

Éramos la hoja de papel y yo. Solamente. Sin distracciones, ni ruidos, ni molestias.

Érase la paz.

Fue entonces cuando comencé a escribir. Al principio era difícil. Las ideas no fluían como yo quería. Ni si quiera sabía como quería que fluyeran. Poco a poco fueron tomando formas, al principio abstractas, luego cada vez más concretas. Hasta que de pronto supe que mi intención no era otra sino la de plasmar una idea no muy inteligente, ni muy divertida, ni muy profunda. Una idea casi completamente banal. Pero las ideas banales no son necesariamente insípidas, y merecen ser escritas.

Entonces continué escribiendo. Ahora también sabía cómo quería que mis ideas fluyeran. Las palabras llegaban a mi mente cada vez con mayor facilidad, ¡era un río! Un río de símbolos, de imágenes, que se convertía en un rápido, y un torbellino. Las metáforas hacían ahora acto de presencia. El texto se adornaba cual jardín lleno de flores en el mes de Mayo. Un majestuoso rayo de sol era mi mente, dibujando con palabras a través de mis dedos.

Pero nada puede durar para siempre. Así como llegó, la Musa se fue. Tranquilamente, con la frialdad de un asesino, pensé en un final abrupto. Y nació éste cuento.


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