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Cómo ser siempre infeliz



Traducción del artículo original de Ryan O'Connell, publicado en Thought Catalog.
Traducido y puesto aquí con su autorización.



Ven al mundo pensando que se te debe algo. Ten permanentemente una pajilla en el hombro, y siéntete siempre despreciado de alguna manera. Espera cosas de las personas. Evita ser cortés. Toma en lugar de dar. Este tipo de actitud no solo se presta para un completo narcisismo, sino que también te lleva a siempre sentirte decepcionado de la gente. A tus ojos, nunca eres amado o apreciado lo suficiente.

Siempre culpa a tus padres y a tu niñez por las cosas. Quizás te tocaron malas cartas y te sucedieron algunas cosas horribles. O quizás tus padres no te compraron suficientes porquerías. Cualquiera que sea el caso, aférrate a las cosas terribles con mano de hierro. Nunca te sueltes. Evita entender que cuando te aferras a esas cosas con un agarre sofocante, también te sofocas a ti mismo. No te permites avanzar y progresar como un ser humano. Mientras es cierto que no tememos ningún poder sobre como fuimos criados, tenemos poder sobre la forma en la que lidiamos con eso. Mientras te haces mayor, puedes bañarte en tu propia miseria. Puedes enjabonar, enjuagar y repetir, encontrando comodidad en la situación. O puedes empezar conscientemente a dejar ir y hacerte una vida para ti en tus propios términos. Si escoges el la primera, estás destinado a ser infeliz.

Sé un completo y total narcisista. Nunca salgas de dentro de ti mismo a mirar las cosas desde otro punto de vista. Nunca conozcas a los demás en terreno común. Pregúntales siempre si ellos pueden encontrase contigo en la esquina de la calle YO YO YO con la Avenida Soy Un Limitado. Quizás sea porque eres perezoso, y no te importa lo suficiente alguien como para cambiar tu forma de pensar. O quizás sea porque eres genuinamente incapaz de hacerlo. Estás pasmado y roto emocionalmente de alguna forma.  Y eso es real. Algunas personas de verdad no pueden reconocer sus limitaciones, lo que resulta terrorífico, porque ello significa que nunca podrán arreglarse. Por lo consiguiente, infelicidad.

Sé alguien que no pueda seguir adelante. Quédate atrapado sobre una mina terrestre de tus propias memorias. Trata de escapar y encontrar alegría en el presente, pero encuéntralo extremadamente difícil. Estás atrapado en los "Qué Tal Sí" y los "Pudo Ser, Debió Ser, Quería ser". Tu miedo te mantiene allí,y te mantendrá allí hasta que encuentres una manera de liberarte. 

Encuentra la belleza en la tristeza y cree que eso te hace especial. Es lo tuyo, ¿sabes?. Eres el Amigo Deprimido, el que siempre necesita de los demás y drena toda la energía de sus amigos. Dices que quieres mejorarte y ser como todo el mundo, pero eso puede no ser completamente cierto. Algunas personas prosperan en el hecho de estar dañadas. No entienden lo peligroso que es esa forma de pensar hasta que todo el mundo finalmente se ha dado por vencido con ellos, y que están completamente solos con su tristeza especial. ¿Estás listo para ser feliz ahora? El Niño Que Gritaba "Estoy Deprimido".

Sé demasiado inteligente para tu propio bien. Entiende demasiado las cosas. Conoce que tan mal puede ser la vida. Como si hubiere un ruido constante en tu cerebro que fueses incapaz de apagar. Solo quieres tener un himno, escuchar a un orador carismático y hacer que todo se vaya. A causa de tu inteligencia, eres incapaz de relacionarte con la mayoría de la gente. No entiendes como otros pueden vivir de la forma en la que lo hacen, como no pueden comprender las cosas que tú captas. Qué no darías por no entender.

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Otras 3 Cosas Que Deberían Enseñarnos A Todos (Pero Que Tampoco Nos Enseñan)



Así como las tres que mencioné en mi post anterior, estas son otras tres cosas que, en mi experiencia personal, me parece que habría sido mejor que se nos enseñaran durante esos años casi inútiles de la escuela primaria, mientras nuestras mentes son súper maleables y podemos no solamente memorizar una gran cantidad de información, sino que también tenemos la capacidad de aprender a pensar de diferentes formas. En lugar de ello, toca aprenderlas por el camino, a los golpes, cuando sencillamente habría sido mucho más productivo para los individuos y la sociedad haberlas aprendido desde el principio.

Escucho muchas veces la excusa de que a los niños no se les pueden decir tales o cuales cosas, y siempre me ha parecido muy pobre. ¿Cuántos de nosotros no podemos recordar al menos una ocasión en la que durante nuestra infancia se nos dijera algo que los adultos no pensaron que comprenderíamos, pero que lo hacíamos perfectamente? ¿O que simplemente aprendiésemos por nuestra cuenta, engullendo libros olvidados por ahí, viendo TV en un momento que nadie pensaba, o por escucharlo de alguien al vuelo? Aprendimos cosas buenas y malas por nuestra cuenta, y eso que éramos niños. ¿Por qué creer entonces que los niños no pueden absorber cosas más útiles, aunque en apariencia sean más complicadas?


Al menos podrían ser sinceros de una vez.
Además intuyo que con un método pedagógico adecuado se puede enseñar cualquier cosa. Nos tratan de enseñar a analizar cuando ya somos adolescentes, en secundaria, y estamos demasiado ocupados con nuestras hormonas y el sexo opuesto (o el mismo, yo no juzgo) para entender nada. Y aún así, de alguna manera, logramos integrar una que otra cosa en nuestra colección de ideas, y las llevamos con nosotros a donde quiera que vamos.

Nuestras vidas podrían haber sido un poquito más fáciles si hubiésemos aprendido cosas como:

1. Lógica

No, no es la lógica que la gente dice tener. Muchas personas te dicen "Claro, pero es que yo pienso con mucha lógica, por ejemplo no me como las naranjas sin quitarles la piel". Esas personas no piensan lógicamente. Y si alguien te dice eso, es un idiota.

Yo soy programador, estudié informática. Durante la carrera, hay una pequeña materia llamada álgebra proposicional. Una vez que la has estudiado, dejas de ver el mundo de la misma forma. Suena a grandilocuencia, pero es así. Es tan absurdamente sencillo de entender y resuelve tantos problemas de pensamiento que me parece increíble que no la den en preescolar.


No es tan difícil de entender, no exageres.

Algo tan (aparentemente) simple como poder analizar un argumento o una proposición es una habilidad de la que lamentablemente carecen muchas personas. No hace falta ser un matemático ni entender grandes cosas para estudiar esa materia, no es difícil en forma alguna. Y menos para un niño, que naturalmente ve el mundo de formas que no puede entender, y en lo que la lógica le comienza a dar la herramienta para analizar su entorno, aprende con más facilidad.

No digo que las personas en general carezcan de lógica. Todos la tenemos en mayor o menor medida. Pero de pequeño no te enseñan a canalizarla y explotarla, sino que tienes que entrar en un área bien específica del conocimiento y llegar a tener estudios universitarios para que alguien te diga: "Oye, quizás sería una buena idea ahora que te enseñara a utilizar una herramienta que te habría hecho mucho más fácil tu vida hasta este punto".

Luego que aprendes a pensar sistemáticamente con lógica, es como si hubieses ganado un superpoder, que siempre tuviste la capacidad de usar pero que nadie te había enseñado cómo.

2. Discutir

De la mano con el punto anterior, discutir es una de las cosas que he visto que prácticamente nadie puede hacer correctamente. Yo mismo fallo muchas veces en hacerlo bien ("¡¿Cómo que Linterna Verde es mejor superhéroe que Batman?! ¡Pues tú eres un merluzo inútil y tu mamá también!"), y me gustaría haberlo aprendido a hacer bien. 

No es sino hasta hace relativamente poco, durante la época en la que me he convertido no en una forma de vida orgánica sino en una entidad virtual que vaga por la inmensidad de la internet, que he notado con angustia que la gente no tiene la menor idea de como discutir. Y no me refiero a la gente idiota de los comentarios de Youtube o cosas por el estilo. Me refiero a gente bien intencionada, que de verdad pretende discutir un asunto y falla miserablemente al intentarlo.

Y sucede porque realmente nunca nadie nos enseñó a hacerlo.

Existe una cosa que se llama la pirámide de la discusión. Me la robé de otro lugar en la web y no me importa, la coloco aquí con el mismo sistema que usan los cómics para que pueda verse en grande haciéndole click.

Tantas miles de horas hombre desperdiciadas en argumentos tontos en la Internet.
Esta pirámide describe de forma descendente las formas de discusión, de la óptima a la completamente incorrecta.

En secundaria las "discusiones" estaban conformadas por dos paneles de estudiantes tratando un punto o un tema, y generalmente se les dejaba a rienda suelta, donde volaban todo tipo de falacias lógicas porque nadie las conocía, supongo que ni siquiera la profesora. Nos enseñaban qué era una discusión, pero no nos daban la más mínima indicación de cómo navegarla.

Además veo imprescindible la enseñanza de la RetóricaQué importante sería que desde pequeños entendiéramos la diferencia entre Pathos, Ethos y Logos, y de como reconocerlos y  utilizarlos efectivamente.

¿Por qué esperar que alguien estudie Humaninades para enseñarle a expresarse? Pienso que en la escuela no se nos enseña a ser mejores seres humanos, sino a mantenernos ocupados y no molestar.

3. Deducir

Sherlock Holmes era un personaje ficticio, y por la misma razón no es un modelo a perseguir. Pero esa habilidad puede ser aprendida, y resulta útil en incontables situaciones. Sin embargo, si no naces con ella puede tomarte toda la vida aprenderla. A algunos quizás nos tome más de una vida.


"Ha-ha. Tontos"
Deducir, en este caso, es la habilidad de extraer conclusiones acertadas a partir de muy poca información, y esta se divide en premisas. Si es usted una dama probablemente esté pensando: "Sí, pero las mujeres hacemos eso sin aprenderlo". Sí y no. Las mujeres tienen, por lo general, una mayor capacidad para la empatía y para reconocer el lenguaje corporal, entre otras formas de comunicación no verbal, y subconscientemente las procesan con mayor eficiencia. 

La deducción es un proceso consciente, y podemos entrenar para hacerlo cada vez mejor. Se trata de ejercitarla. En la escuela podría enseñarse, porque todo lo que se puede aprender se puede sistematizar y luego enseñar. Con mayor o menor grado de dificultad, por supuesto.

Nos ahorraría muchísimos problemas y mucho tiempo en descubrir cosas para las cuales necesitamos recabar mucha más información, acelerando la comunicación, la resolución de problemas y el aprendizaje. Lamentablemente, al parecer la materia está reservada para los estudiantes de Criminología. 

Quizás tomar a Sherlock como ejemplo a seguir y practicar por nuestra cuenta no sea tan mala idea después de todo.

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3 Cosas Que Deberían Enseñarnos a Todos (Pero que no nos enseñan)




No pretendo saberlo todo. No pretendo ni siquiera saber algunas cosas de la forma correcta o en la completitud necesaria. Ni siquiera pretendo estar en lo correcto. No obstante, puede ser que lo esté. En mi experiencia en particular, he encontrado sentido a algunas cosas que no siempre te enseñan. Y con "no siempre" quiero decir que "no te las enseñan" y que incluso "te las ocultan".

"Les diré el mínimo necesario para que apenas puedan funcionar en la sociedad. Abran sus libros, página doscientos diez."
Reconozco que una vez te vas haciendo mayor encuentras cierto placer sádico en ver como las personas más jóvenes que tú cometen errores trágicos que tú bien sea cometiste con anterioridad o que evitaste--no pretendo cambiar eso. La schadenfreude tiene su lugar en el mundo como todo lo demás.

Más bien, son principios que no siempre son evidentes, ni en la crianza ni en la escuela, y que nos toca aprender en el camino (pero no todos lo consiguen), como por ejemplo:

1. Dudar

Desde las películas de Disney (Sí, tú Walt Disney, eres un mentiroso descarado) hasta los libros de autoayuda, los foros, y los amigos bien intencionados, todos te dicen continuamente la siguiente frase cuasi-mística:
"DEBES CREER EN TI MISMO"

Cada vez que la escuchamos, imaginamos a alguien a quien su Maestro, Sensei, o Mejor Amigo se la dice, e instantáneamente esa persona empieza a creer en sí misma y supera grandes obstáculos. 

Clee en ti mismo. Ahola tláeme el almuelzo y vete a limpial el baño.
Lo que nunca te enseñan es que también cabe siempre la posibilidad de que seas  quien está equivocado, de que  en efecto no puedas superar ese obstáculo. Además que eso sea lo más probable.

Eso es parte de la filosofía del no dudar que está tan difundida por todas partes. Sin embargo, dudar es una de las cosas más saludables que se deben hacer. Es incómodo porque los humanos necesitamos afianzarnos en ciertas cosas para sentirnos bien. Porque somos unos cobardicas.

El desarrollo científico y tecnológico de la Humanidad demuestra que no somos ajenos a dudar de la naturaleza; por ejemplo, dudar es lo que nos llevó como especie entender que los rayos que caían no eran obra de Zeus sino de la  electricidad, porque en algún momento alguien dudó de que eso fuera así, e investigó.

Se dice que la duda es sinónimo de inteligencia, así que deberían enseñarnos, desde pequeños, a actuar de forma inteligente. Pero lo que se enseña es que la figura del profesor o del padre o de la madre o del líder son infalibles, que lo que dice en el libro es lo que es, que lo que está escrito en la enciclopedia es absoluto. Pero nunca nos enseñan a dudar que sean nueve planetas del Sistema Solar, que Santa Claus te trae regalos o que el número PI sea el mejor para enseñar a calcular las circunferencias.

Ello, en un nivel más profundo, nos hace cultivar nuestras propias creencias como seguridades, como cosas absolutas --nos hace convertirnos en personas que no cambian de opinión aunque les presentes los hechos en la cara, porque no dudan. No quiero decir que tener seguridad de ciertas cosas o de las personas en algunos ámbitos no esté bien, porque si no pudiésemos confiar en nadie tendríamos un mundo muy hostil en cual vivir. Pero podemos dudar libremente de ideas, de hechos, de informaciones, y tenemos que hacerlo por nuestro propio bien. 

La duda es el trampolín a la curiosidad, la curiosidad lleva a la investigación, la investigación lleva al aprendizaje, y el aprendizaje es crecer. Duda de ti mismo, duda de todo lo que lees y de todo lo que escuches. Duda siempre.

2. Abandonar rituales

A todos nos inculcaron buenas costumbres (dependiendo por supuesto de la cultura), como levantarnos temprano, hacer la cama, cepillarnos los dientes, sacar la basura, sacar a tus hermanos para que puedan hacer sus necesidades...

Algunas personas tienen rituales complicados antes de dormir.
Pero lo que nadie nos explicó fue como liberarnos de costumbres que ya nos hemos creado. No estoy hablando sobre el alcoholismo, tabaquismo, drogas, procrastinación o cualquier otro hábito que vaya en contra de nuestro bienestar.

Estoy hablando de cosas que no son precisamente obvias, y que nos generan una esclavitud mental de la que no nos libramos nunca porque no lo notamos. Y en cierta forma son adicciones, porque no nos sentimos bien cuando no cumplimos con estos rituales autoimpuestos, o incluso afectan nuestra productividad, tiempo o salud sin notarlo.

Los videojuegos, las redes sociales, o el bálsamo labial pueden ser adicciones, a nivel químico o psicológico (aunque todas las adicciones son en el fondo la adicción del cerebro a uno u otro químico, en especial endorfinas).

Yo sugiero aprender a obligarse a sí mismo a hacer las cosas siempre de manera diferente. Un día decide que abrirás las puertas y pulsarás los interruptores de tu casa con la mano opuesta, por ejemplo. O que en vez de comer ciertos grupos de comida siempre juntos pruebes con lo opuesto (Por ejemplo, si siempre comes bisteck con arroz, prueba comer bisteck con pasta, aunque yo desapruebo eso en términos fuertes,  culinariamente hablando). O trata de dormir con la luz encendida, o con música, o con ruido, o de levantarte tarde aunque no puedas seguir durmiendo. Prueba a romper tus esquemas, y a la larga serás una persona que es libre incluso de sí misma.

Y en casos de emergencia o de necesidad puede ser bastante útil que puedas adaptarte rápidamente a circunstancias diferentes, porque tus propias costumbres y rituales no se meten en el medio para hacerte infeliz por no cumplirlos o para hacerte sentir incómodo.

3. El verdadero significado de las palabras

Un obstáculo con el que me encuentro a menudo en mis conversaciones, es que la gente no tiene idea de qué acabo de decirle, o que entiende algo completamente distinto a lo que quise decir. Esto de por sí le sucede a todo el mundo, pero estoy consciente de un hecho: Yo soy extremadamente claro al hablar. Utilizo mis palabras con la mayor precisión que puedo permitirme en todo momento. Prefiero que la gente me entienda.

Y el gran obstáculo es que mi interlocutor piensa que estoy hablando en chino, o que dije algo que no tiene nada que ver.

Por ejemplo, si alguien me pregunta si voy a ir a un evento, las dos respuestas que le daría pueden ser: "Probablemente" y "Posiblemente", combinadas con un "sí" o un "no" de acuerdo a lo que quiera decir. ¿Por qué? Porque como soy una persona que duda (ver arriba), yo nunca voy a estar seguro de si podré asistir al evento, o me pasará algo por el camino o en mi casa. Diré "probablemente" porque tengo toda la intención de ir, y si no sucede nada iré. Diré "posiblemente no" porque quizás tengo algo que hacer, pero si ese plan falla entonces es posible que vaya al evento. Generalmente la gente entiende que no quiero ir, o que iré si me da la gana.

"Posiblemente" significa que existe una posibilidad (obviamente) de que algo suceda. De que siempre podría suceder, aunque sea más o menos "Probable". "Probablemente" quiere decir que hay menor incertidumbre con respecto a si un suceso tendrá lugar o no. (Esto a niveles prácticos lingüísticos)

También sucede lo opuesto, cuando una persona utiliza una expresión o una palabra de forma inadecuada, y tu entiendes algo diferente a lo que esa persona quiere decir. Si vamos atrás a nuestro período académico, recordaremos la Teoría de la Comunicación esa que tanto la profesora se empeñó en explicar, con poco éxito, recordaremos que a grosso modo se trata de un emisor, un mensaje y un receptor. Pero existe un acuerdo entre el emisor y el receptor, que es el Código. Nuestro código es nuestro idioma, y tiene que ser manejado por igual por ambas partes.

En el año 3100 todavía estaremos usando Cliparts de Office 97.
En la escuela se enseña tan mal, por lo general, que es igual que si no lo hicieran.

Saber lo que estamos diciendo es valioso además en el entorno académico y laboral, donde existe una gran cantidad de zombies entrenados para usar casi exclusivamente cierto vocabulario. Comprenderlo es vital para hablar con ese tipo de personas. Y aprender un mayor número de palabras para poder expresar mejor nuestras ideas es vital para nosotros como seres pensantes. Nuestra mente es, después de todo, del tamaño de nuestro vocabulario.

Para terminar, en general serás una persona más feliz al entender mejor el mundo que te rodea, y te dará un  menor grado de incertidumbre en lo que ves, como cuando comprendes chistes rebuscados.

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Matemáticas del Mingitorio.



Un urinario, es un dispositivo de pared que se utiliza para recibir desechos humanos líquidos. Comúnmente se le puede encontrar en lugares donde haya servicios sanitarios públicos, especialmente dentro de éstos, y casi únicamente en el de caballeros.
mingitorio (1)

Quizás Ud. nunca haya visto uno, pero le aseguro que sí existen, y además me atrevo a decir que sé utilizarlos.
Por lo general puede encontrárseles como muestra la imagen, uno al lado de otro. A veces tienen más distancia entre sí, a veces menos; en ocasiones hay barreras de madera u otro material entre uno y otro, para ofrecer más “privacidad”. Lo que no saben los ingenieros, arquitectos y diseñadores de cuartos de baño (aparentemente, al menos), es que existe una regla por la que se rige cualquier hombre que entre a tan necesario lugar.
La regla es: un hombre NUNCA se sitúa justo al lado de otro en los urinarios(salvo en circunstancias especiales, muy raras, descritas en los apéndices A y B) a la hora de aliviar su necesidad biológica. Ello es debido a miles de años de evolución de la mente masculina en lo que a evitar situaciones sociales en las que la comparación o competición se refiere.
Todo lo anterior nos lleva a una situación—bien conocida por el querido lector, si es hombre y ha estado alguna vez en tal situación—que describo a continuación: El primer hombre en entrar a un cuarto de baño, escoge inmediatamente el urinario que esté más alejado de la puerta. El segundo, escoge el que esté más lejos del primero. El tercero escoge el que lo mantenga más alejado de los dos anteriores, y así sucesivamente, pero SIEMPRE dejando de por medio al menos un urinario de distancia del individuo más cercano.
Lo anterior significa que si hay, digamos, cinco urinarios, ordenados como A B C D E, primero se ocupará  E, luego A, luego C y el que llegue luego tendrá que hacer cola o romper las sagradas normas, generando incomodidad y alienación a sus congéneres.
BAÑO EF
La eficiencia será del 60%. Irá disminuyendo conforme aumente la cantidad de urinarios, pero nunca será 50%
Sin embargo, la eficiencia se ve terriblemente reducida cuando hay un número par de urinarios, ya que siempre quedará un urinario extra sin utilizar. Pongamos el caso del cuarto de baño A B C D E F. Lógicamente, el orden de ocupación será: F –> A –> D (más alejado de la puerta)  y… se acabó. El siguiente no puede ser B porque queda al lado de A, ni C porque estaría junto a D.
BAÑO INEF La eficiencia será del 50%, siempre que el número de urinarios sea par.
El baño más eficiente es aquel con un solo urinario. El de tres urinarios tiene una eficiencia del 66.6~%.
Al darme cuenta de todo aquello, decidí que tenía que hacer algo para ayudar a mis amigos ingenieros a solucionar el problema de calcular el número máximo de usuarios que pueden tener los cuartos de servicio dado del número de urinarios.
Y la respuesta vino en forma de la siguiente ecuación:
Dado que U sea número de urinarios, y H la cantidad máxima de hombres que pueden estar en el baño, 
H = (U div 2) + (U mod 2)
Es decir, que H siempre será igual a la suma de la división entera de U entre dos y el resto de esa misma división.
Para el primer caso expuesto más arriba:
U = 5   
H=(5 div 2)+(5 mod 2)
H=(2) + (1) = 3
Para el segundo:
U = 6
H=(6 div 2 ) + (6 mod 2 )
H=(3) + (0) = 3
Espero que le sea de suma utilidad esta información si es usted ingeniero, arquitecto o diseñador de baños.
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El Barco de Teseo



Leyendo y releyendo por ahí, me topé con la paradoja del Barco de Teseo. Ésta es una paradoja sobre la identidad, que trata sobre un barco al que le fueron cambiando todas las piezas, de una en una, a través de los años para preservarlo. Pero al final, cuando todas las piezas del barco se han reemplazado, ¿Sigue siendo el mismo barco? ¿Era el barco de Teseo, al final, el mismo barco u otro diferente?

Ésta paradoja se extiende hasta la misma identidad personal. Si se inventa una manera de copiar una consciencia humana en una computadora, o en un clon idéntico a la primera, ¿Cuál es cual?

¿Qué es lo que nos hace ser nosotros mismos?

Ésta es una pregunta que religiosos, filósofos y científicos (si no todo el mundo) se han hecho a lo largo de la historia. Es difícil determinar qué es aquello que nos brinda nuestra individualidad, o lo que Freud llama "el yo" o el "super-yo" (no sé cual de los dos).

Para muchos, la respuesta radica en el alma. Una misma alma no podría habitar diferentes cuerpos (aparentemente). Aunque cabe acotar que definiciones del alma hay presumiblemente tantas como filósofos se han puesto a pensar en ella, lo más aceptado es que se trata de un "algo" intangible que se comunica de alguna manera con el cuerpo material, y que representa el "espíritu vital", la "fuerza de vida". Algo parecido se conoce como Qi o Chi o también Prana.

El autor de ciencia ficción Orson Scott Card acuñó el término aiúa, para su saga de novelas de Ender. Ésta es una entidad que mantiene a los filotes (la verdadera unidad física indivisible, según las novelas) juntas siguiendo un patrón. Lo que tenemos aquí es interesante, pues Orson habla de un "patrón".

Coincidiendo un poco con Orson encontramos a Douglas Adams, del artículo de Wikipedia del Barco de Teseo:
Douglas Adams en su libro Last chance to see relata:

Yo recuerdo que una vez en Japón, fui de visita al Gold Pavilion Temple en Kyoto y me sorprendí al observar lo bien que el templo había resistido el paso del tiempo desde que fuera construido en el siglo catorce. Entonces me explicaron, que en realidad el edificio no había resistido, ya que de hecho se había quemado hasta los cimientos dos veces durante este siglo. Por lo que le pregunté a mi guía japonés "¿O sea que no es el edificio original?".
"Al contrario, por supuesto que es el original", me contestó, un tanto sorprendido por mi pregunta.
"¿Pero no se incendió?".
"Sí".
"Dos veces".
"Muchas veces".
"Y fue reconstruido".
"Por supuesto. Es un edificio histórico importante".
"Con materiales completamente nuevos".
"Por supuesto. ¡Si se había incendiado!".
"Pero entonces, ¿cómo es posible que sea el mismo edificio?"
"Siempre es el mismo edificio."
Y tuve que admitir que este era un punto de vista perfectamente racional, solo que partía de un postulado completamente inesperado. La idea del edificio, la finalidad del mismo, y su diseño, son todos conceptos inmutables y son la esencia del edificio. El propósito de los constructores originales es lo que sobrevive. La madera de la que esta construido decae y es reemplazada todas las veces que sea necesario. El preocuparse por los materiales originales, que solo son recuerdos sentimentales del pasado es no saber apreciar al edificio."


Templo Kinkaku-ji. Construido en 1397 y destruido y reconstruido varias veces. Sigue siendo el mismo.

Aquí podemos apreciar como para los japoneses (al menos) parece no existir un problema filosófico en cuanto a éste asunto.

El punto es que la identidad, ya sea de un objeto, de un animal o de una persona no radica solamente en la materia de la que está hecha. La identidad, en todo caso, puede tomarse como la información inherente al objeto o persona. El barco de Teseo, desde un punto de vista objetivo y material, ya no es el mismo barco. Todas sus piezas son diferentes. Pero desde el punto de vista humano, subjetivo y desde el punto de vista de la información, sí sigue siendo el mismo barco, puesto que mantiene las mismas características: Se llama el "Barco de Teseo", el patrón o planos de su construcción siguen siendo los mismos, la forma y las características esenciales (Tamaño, peso, color, etc) del barco siguen siendo las mismas (en la práctica). La información del barco está inalterada.

Lo mismo valdría con el cuento del príncipe convertido en rana: sigue siendo la misma persona a pesar de haberse convertido físicamente en rana. La información (Su nombre, su edad, sus recuerdos) siguen siendo los del príncipe. Ya no es un ser humano, es una rana, pero la característica "príncipe" no ha dejado de existir. Luego que se rompe el hechizo, el príncipe recobra su forma humana, y luego de éste nuevo cambio no decimos que era una rana convertida en príncipe, decimos que éste recobró la forma humana. Nunca entendemos que haya dejado de ser el príncipe, sea hombre o rana. He allí el Qi del asunto.

Para Orson, lo que importaba era el aiúa: aunque en un momento dado de las novelas los personajes dejan de existir físicamente, sus aiúas se mantienen en la memoria de una computadora, y luego de tomar un cuerpo físico nuevamente siguen siendo esencialmente las mismas personas.

Ahora, cabe preguntarse de qué forma encajaría eso en nuestra realidad. ¿Somos información, o un mensaje, almacenado en una forma física?

Yo diría que la consciencia humana está formada por información y procesamiento, y que éstos son interdependientes. La forma como procesamos la información que obtenemos determina lo que sabemos, y lo que sabemos determina la forma en la que procesaremos la información...

Pero ésto me plantea una cuestión filosófica (si es que no espiritual) un tanto difícil: que la consciencia humana depende de medios físicos. La información, para existir, debe de hacerlo bajo alguna forma física: ya sea como estados electromagnéticos en un disco duro, como letras en un libro, como átomos organizados en una molécula de ADN, como recuerdos en una mente humana. Con ello quiero decir que si se lograra extraer la información del cerebro humano, y colocarla en un equivalente electrónico, mecánico, electroquímico o lo que fuere de la misma potencia y las mismas características que un cerebro humano (u otro cerebro, o un cerebro humano artificialmente creado...), éste tendría los mismos recuerdos que la mente original, por ello analizaría la información de la misma manera, y en todo caso sería la misma "persona". Basta ver la película "El Sexto Día" (duramente criticada, por cierto, pero eso no le quita el mérito) para comprender un poco las implicaciones filosóficas de tal cosa (de ética hablamos en otra parte, por favor).

Terrores de ciencia ficción aparte, hay que reconocer que somos un poco más de lo que sabemos, recordamos y la forma como analizamos.

Hay algo más, quizás sea la aiúa. O parásitos en el cerebro.

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