Otras 3 Cosas Que Deberían Enseñarnos A Todos (Pero Que Tampoco Nos Enseñan)



Así como las tres que mencioné en mi post anterior, estas son otras tres cosas que, en mi experiencia personal, me parece que habría sido mejor que se nos enseñaran durante esos años casi inútiles de la escuela primaria, mientras nuestras mentes son súper maleables y podemos no solamente memorizar una gran cantidad de información, sino que también tenemos la capacidad de aprender a pensar de diferentes formas. En lugar de ello, toca aprenderlas por el camino, a los golpes, cuando sencillamente habría sido mucho más productivo para los individuos y la sociedad haberlas aprendido desde el principio.

Escucho muchas veces la excusa de que a los niños no se les pueden decir tales o cuales cosas, y siempre me ha parecido muy pobre. ¿Cuántos de nosotros no podemos recordar al menos una ocasión en la que durante nuestra infancia se nos dijera algo que los adultos no pensaron que comprenderíamos, pero que lo hacíamos perfectamente? ¿O que simplemente aprendiésemos por nuestra cuenta, engullendo libros olvidados por ahí, viendo TV en un momento que nadie pensaba, o por escucharlo de alguien al vuelo? Aprendimos cosas buenas y malas por nuestra cuenta, y eso que éramos niños. ¿Por qué creer entonces que los niños no pueden absorber cosas más útiles, aunque en apariencia sean más complicadas?


Al menos podrían ser sinceros de una vez.
Además intuyo que con un método pedagógico adecuado se puede enseñar cualquier cosa. Nos tratan de enseñar a analizar cuando ya somos adolescentes, en secundaria, y estamos demasiado ocupados con nuestras hormonas y el sexo opuesto (o el mismo, yo no juzgo) para entender nada. Y aún así, de alguna manera, logramos integrar una que otra cosa en nuestra colección de ideas, y las llevamos con nosotros a donde quiera que vamos.

Nuestras vidas podrían haber sido un poquito más fáciles si hubiésemos aprendido cosas como:

1. Lógica

No, no es la lógica que la gente dice tener. Muchas personas te dicen "Claro, pero es que yo pienso con mucha lógica, por ejemplo no me como las naranjas sin quitarles la piel". Esas personas no piensan lógicamente. Y si alguien te dice eso, es un idiota.

Yo soy programador, estudié informática. Durante la carrera, hay una pequeña materia llamada álgebra proposicional. Una vez que la has estudiado, dejas de ver el mundo de la misma forma. Suena a grandilocuencia, pero es así. Es tan absurdamente sencillo de entender y resuelve tantos problemas de pensamiento que me parece increíble que no la den en preescolar.


No es tan difícil de entender, no exageres.

Algo tan (aparentemente) simple como poder analizar un argumento o una proposición es una habilidad de la que lamentablemente carecen muchas personas. No hace falta ser un matemático ni entender grandes cosas para estudiar esa materia, no es difícil en forma alguna. Y menos para un niño, que naturalmente ve el mundo de formas que no puede entender, y en lo que la lógica le comienza a dar la herramienta para analizar su entorno, aprende con más facilidad.

No digo que las personas en general carezcan de lógica. Todos la tenemos en mayor o menor medida. Pero de pequeño no te enseñan a canalizarla y explotarla, sino que tienes que entrar en un área bien específica del conocimiento y llegar a tener estudios universitarios para que alguien te diga: "Oye, quizás sería una buena idea ahora que te enseñara a utilizar una herramienta que te habría hecho mucho más fácil tu vida hasta este punto".

Luego que aprendes a pensar sistemáticamente con lógica, es como si hubieses ganado un superpoder, que siempre tuviste la capacidad de usar pero que nadie te había enseñado cómo.

2. Discutir

De la mano con el punto anterior, discutir es una de las cosas que he visto que prácticamente nadie puede hacer correctamente. Yo mismo fallo muchas veces en hacerlo bien ("¡¿Cómo que Linterna Verde es mejor superhéroe que Batman?! ¡Pues tú eres un merluzo inútil y tu mamá también!"), y me gustaría haberlo aprendido a hacer bien. 

No es sino hasta hace relativamente poco, durante la época en la que me he convertido no en una forma de vida orgánica sino en una entidad virtual que vaga por la inmensidad de la internet, que he notado con angustia que la gente no tiene la menor idea de como discutir. Y no me refiero a la gente idiota de los comentarios de Youtube o cosas por el estilo. Me refiero a gente bien intencionada, que de verdad pretende discutir un asunto y falla miserablemente al intentarlo.

Y sucede porque realmente nunca nadie nos enseñó a hacerlo.

Existe una cosa que se llama la pirámide de la discusión. Me la robé de otro lugar en la web y no me importa, la coloco aquí con el mismo sistema que usan los cómics para que pueda verse en grande haciéndole click.

Tantas miles de horas hombre desperdiciadas en argumentos tontos en la Internet.
Esta pirámide describe de forma descendente las formas de discusión, de la óptima a la completamente incorrecta.

En secundaria las "discusiones" estaban conformadas por dos paneles de estudiantes tratando un punto o un tema, y generalmente se les dejaba a rienda suelta, donde volaban todo tipo de falacias lógicas porque nadie las conocía, supongo que ni siquiera la profesora. Nos enseñaban qué era una discusión, pero no nos daban la más mínima indicación de cómo navegarla.

Además veo imprescindible la enseñanza de la RetóricaQué importante sería que desde pequeños entendiéramos la diferencia entre Pathos, Ethos y Logos, y de como reconocerlos y  utilizarlos efectivamente.

¿Por qué esperar que alguien estudie Humaninades para enseñarle a expresarse? Pienso que en la escuela no se nos enseña a ser mejores seres humanos, sino a mantenernos ocupados y no molestar.

3. Deducir

Sherlock Holmes era un personaje ficticio, y por la misma razón no es un modelo a perseguir. Pero esa habilidad puede ser aprendida, y resulta útil en incontables situaciones. Sin embargo, si no naces con ella puede tomarte toda la vida aprenderla. A algunos quizás nos tome más de una vida.


"Ha-ha. Tontos"
Deducir, en este caso, es la habilidad de extraer conclusiones acertadas a partir de muy poca información, y esta se divide en premisas. Si es usted una dama probablemente esté pensando: "Sí, pero las mujeres hacemos eso sin aprenderlo". Sí y no. Las mujeres tienen, por lo general, una mayor capacidad para la empatía y para reconocer el lenguaje corporal, entre otras formas de comunicación no verbal, y subconscientemente las procesan con mayor eficiencia. 

La deducción es un proceso consciente, y podemos entrenar para hacerlo cada vez mejor. Se trata de ejercitarla. En la escuela podría enseñarse, porque todo lo que se puede aprender se puede sistematizar y luego enseñar. Con mayor o menor grado de dificultad, por supuesto.

Nos ahorraría muchísimos problemas y mucho tiempo en descubrir cosas para las cuales necesitamos recabar mucha más información, acelerando la comunicación, la resolución de problemas y el aprendizaje. Lamentablemente, al parecer la materia está reservada para los estudiantes de Criminología. 

Quizás tomar a Sherlock como ejemplo a seguir y practicar por nuestra cuenta no sea tan mala idea después de todo.

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3 Cosas Que Deberían Enseñarnos a Todos (Pero que no nos enseñan)




No pretendo saberlo todo. No pretendo ni siquiera saber algunas cosas de la forma correcta o en la completitud necesaria. Ni siquiera pretendo estar en lo correcto. No obstante, puede ser que lo esté. En mi experiencia en particular, he encontrado sentido a algunas cosas que no siempre te enseñan. Y con "no siempre" quiero decir que "no te las enseñan" y que incluso "te las ocultan".

"Les diré el mínimo necesario para que apenas puedan funcionar en la sociedad. Abran sus libros, página doscientos diez."
Reconozco que una vez te vas haciendo mayor encuentras cierto placer sádico en ver como las personas más jóvenes que tú cometen errores trágicos que tú bien sea cometiste con anterioridad o que evitaste--no pretendo cambiar eso. La schadenfreude tiene su lugar en el mundo como todo lo demás.

Más bien, son principios que no siempre son evidentes, ni en la crianza ni en la escuela, y que nos toca aprender en el camino (pero no todos lo consiguen), como por ejemplo:

1. Dudar

Desde las películas de Disney (Sí, tú Walt Disney, eres un mentiroso descarado) hasta los libros de autoayuda, los foros, y los amigos bien intencionados, todos te dicen continuamente la siguiente frase cuasi-mística:
"DEBES CREER EN TI MISMO"

Cada vez que la escuchamos, imaginamos a alguien a quien su Maestro, Sensei, o Mejor Amigo se la dice, e instantáneamente esa persona empieza a creer en sí misma y supera grandes obstáculos. 

Clee en ti mismo. Ahola tláeme el almuelzo y vete a limpial el baño.
Lo que nunca te enseñan es que también cabe siempre la posibilidad de que seas  quien está equivocado, de que  en efecto no puedas superar ese obstáculo. Además que eso sea lo más probable.

Eso es parte de la filosofía del no dudar que está tan difundida por todas partes. Sin embargo, dudar es una de las cosas más saludables que se deben hacer. Es incómodo porque los humanos necesitamos afianzarnos en ciertas cosas para sentirnos bien. Porque somos unos cobardicas.

El desarrollo científico y tecnológico de la Humanidad demuestra que no somos ajenos a dudar de la naturaleza; por ejemplo, dudar es lo que nos llevó como especie entender que los rayos que caían no eran obra de Zeus sino de la  electricidad, porque en algún momento alguien dudó de que eso fuera así, e investigó.

Se dice que la duda es sinónimo de inteligencia, así que deberían enseñarnos, desde pequeños, a actuar de forma inteligente. Pero lo que se enseña es que la figura del profesor o del padre o de la madre o del líder son infalibles, que lo que dice en el libro es lo que es, que lo que está escrito en la enciclopedia es absoluto. Pero nunca nos enseñan a dudar que sean nueve planetas del Sistema Solar, que Santa Claus te trae regalos o que el número PI sea el mejor para enseñar a calcular las circunferencias.

Ello, en un nivel más profundo, nos hace cultivar nuestras propias creencias como seguridades, como cosas absolutas --nos hace convertirnos en personas que no cambian de opinión aunque les presentes los hechos en la cara, porque no dudan. No quiero decir que tener seguridad de ciertas cosas o de las personas en algunos ámbitos no esté bien, porque si no pudiésemos confiar en nadie tendríamos un mundo muy hostil en cual vivir. Pero podemos dudar libremente de ideas, de hechos, de informaciones, y tenemos que hacerlo por nuestro propio bien. 

La duda es el trampolín a la curiosidad, la curiosidad lleva a la investigación, la investigación lleva al aprendizaje, y el aprendizaje es crecer. Duda de ti mismo, duda de todo lo que lees y de todo lo que escuches. Duda siempre.

2. Abandonar rituales

A todos nos inculcaron buenas costumbres (dependiendo por supuesto de la cultura), como levantarnos temprano, hacer la cama, cepillarnos los dientes, sacar la basura, sacar a tus hermanos para que puedan hacer sus necesidades...

Algunas personas tienen rituales complicados antes de dormir.
Pero lo que nadie nos explicó fue como liberarnos de costumbres que ya nos hemos creado. No estoy hablando sobre el alcoholismo, tabaquismo, drogas, procrastinación o cualquier otro hábito que vaya en contra de nuestro bienestar.

Estoy hablando de cosas que no son precisamente obvias, y que nos generan una esclavitud mental de la que no nos libramos nunca porque no lo notamos. Y en cierta forma son adicciones, porque no nos sentimos bien cuando no cumplimos con estos rituales autoimpuestos, o incluso afectan nuestra productividad, tiempo o salud sin notarlo.

Los videojuegos, las redes sociales, o el bálsamo labial pueden ser adicciones, a nivel químico o psicológico (aunque todas las adicciones son en el fondo la adicción del cerebro a uno u otro químico, en especial endorfinas).

Yo sugiero aprender a obligarse a sí mismo a hacer las cosas siempre de manera diferente. Un día decide que abrirás las puertas y pulsarás los interruptores de tu casa con la mano opuesta, por ejemplo. O que en vez de comer ciertos grupos de comida siempre juntos pruebes con lo opuesto (Por ejemplo, si siempre comes bisteck con arroz, prueba comer bisteck con pasta, aunque yo desapruebo eso en términos fuertes,  culinariamente hablando). O trata de dormir con la luz encendida, o con música, o con ruido, o de levantarte tarde aunque no puedas seguir durmiendo. Prueba a romper tus esquemas, y a la larga serás una persona que es libre incluso de sí misma.

Y en casos de emergencia o de necesidad puede ser bastante útil que puedas adaptarte rápidamente a circunstancias diferentes, porque tus propias costumbres y rituales no se meten en el medio para hacerte infeliz por no cumplirlos o para hacerte sentir incómodo.

3. El verdadero significado de las palabras

Un obstáculo con el que me encuentro a menudo en mis conversaciones, es que la gente no tiene idea de qué acabo de decirle, o que entiende algo completamente distinto a lo que quise decir. Esto de por sí le sucede a todo el mundo, pero estoy consciente de un hecho: Yo soy extremadamente claro al hablar. Utilizo mis palabras con la mayor precisión que puedo permitirme en todo momento. Prefiero que la gente me entienda.

Y el gran obstáculo es que mi interlocutor piensa que estoy hablando en chino, o que dije algo que no tiene nada que ver.

Por ejemplo, si alguien me pregunta si voy a ir a un evento, las dos respuestas que le daría pueden ser: "Probablemente" y "Posiblemente", combinadas con un "sí" o un "no" de acuerdo a lo que quiera decir. ¿Por qué? Porque como soy una persona que duda (ver arriba), yo nunca voy a estar seguro de si podré asistir al evento, o me pasará algo por el camino o en mi casa. Diré "probablemente" porque tengo toda la intención de ir, y si no sucede nada iré. Diré "posiblemente no" porque quizás tengo algo que hacer, pero si ese plan falla entonces es posible que vaya al evento. Generalmente la gente entiende que no quiero ir, o que iré si me da la gana.

"Posiblemente" significa que existe una posibilidad (obviamente) de que algo suceda. De que siempre podría suceder, aunque sea más o menos "Probable". "Probablemente" quiere decir que hay menor incertidumbre con respecto a si un suceso tendrá lugar o no. (Esto a niveles prácticos lingüísticos)

También sucede lo opuesto, cuando una persona utiliza una expresión o una palabra de forma inadecuada, y tu entiendes algo diferente a lo que esa persona quiere decir. Si vamos atrás a nuestro período académico, recordaremos la Teoría de la Comunicación esa que tanto la profesora se empeñó en explicar, con poco éxito, recordaremos que a grosso modo se trata de un emisor, un mensaje y un receptor. Pero existe un acuerdo entre el emisor y el receptor, que es el Código. Nuestro código es nuestro idioma, y tiene que ser manejado por igual por ambas partes.

En el año 3100 todavía estaremos usando Cliparts de Office 97.
En la escuela se enseña tan mal, por lo general, que es igual que si no lo hicieran.

Saber lo que estamos diciendo es valioso además en el entorno académico y laboral, donde existe una gran cantidad de zombies entrenados para usar casi exclusivamente cierto vocabulario. Comprenderlo es vital para hablar con ese tipo de personas. Y aprender un mayor número de palabras para poder expresar mejor nuestras ideas es vital para nosotros como seres pensantes. Nuestra mente es, después de todo, del tamaño de nuestro vocabulario.

Para terminar, en general serás una persona más feliz al entender mejor el mundo que te rodea, y te dará un  menor grado de incertidumbre en lo que ves, como cuando comprendes chistes rebuscados.

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Autoayuda Para Empleados Públicos




La cola es allá, y tiene que haber venido más temprano porque ya a ésta hora no puede leer esto. Vuelva al siguiente párrafo.

¿Trajo todos los recaudos? Vamos a ver qué tiene aquí... sentido de la vista... un cerebro... ganas de leer... está muy bien todo, pero ¿dónde está su conocimiento de la lectura? Si no sabe leer  no podemos ayudarle. Venga de nuevo con eso al siguiente párrafo para poder atenderle.

"Me debes estar jodiendo."
Bueno dígame, ¿qué es lo que quiere usted? Dese prisa en leer ésto que no tengo todo el día y pronto viene el punto final. Eso fue un punto y aparte, no se distraiga. Ajá, al parecer trajo todo. En el párrafo anterior tenían que haberle revisado eso de todas formas para que no faltara nada. Vuelva a traer todo en el siguiente párrafo, ya vamos a cerrar.

Hasta que por fin llegó empezando el párrafo. Por favor espere allá, que se le va a llamar cuando sea su turno de leer el primer subtítulo.

¡Siguiente!

El manual

Este es un curso de autoayuda para empleados públicos, bien sea de ministerio, de oficina tributaria, de alcaldía, de registro municipal o afines. La idea de esto no es otra que ayudarle a superar ese estrés que viene usted acumulando tras tanto tiempo de trabajar en tales sitios, bajo la premisa errónea de que trata usted con seres humanos. Es importante que se anime usted a resignarse de una vez por todas a la idea de que trabaja para el Sistema y que nada ni nadie podrá doblegarlo en su misión sagrada de hacerle las cosas lo más difícil posible a todos aquellos infelices que vienen a molestarlo durante su tiempo de esparcimiento en el trabajo, con su total desconocimiento de los santísimos recovecos burocráticos, de las localizaciones secretas de las taquillas y de los mantras de papeleo necesarios para conseguir la gracia del Estado.

Por eso le voy a explicar como superar cada una de las etapas emocionales que tendrá que afrontar una vez se haya apalancado en un puesto laboral tan importante. Empezaremos con la primera, la fase de negación.


Negación
"No."
Mire, yo no sé cómo llegó usted aquí, pero este no es el párrafo que busca. ¿Qué? No, aquí no es. No puede ser que le hayan dicho eso en el párrafo anterior. Déjeme ver eso. Bueno no sé, aquí no dice nada de ninguna etapa emocional, pero ya está aquí y no me queda más remedio que explicarle.

La fase de negación no es la primera por capricho, sino porque usted no sabe en qué rollo se ha metido, pero no estará libre de saberlo en seguida. No es que sea negativo, pero lo primero que usted no podrá evitar notar es que el trabajo no es lo que usted esperaba de él. No digo que la paga no sea buena, ya que no es un trabajo cualquiera, pero no es el trabajo menos ingrato que hay. No dejará de escuchar personas que no saben lo que no tienen que hacer y que no traen los recaudos completos. No se detienen a preguntar «¿no es así la cosa?», sino que no se dan cuenta de que están equivocados y no dejan de molestarle. No permiten que uno les explique, creen que no son ignorantes de nada. Y siempre terminan con las tablas en la cabeza cuando uno les dice «no, señor, o señora, usted no trae los recaudos que son, no se le atiende, punto».

Eso no es lo más difícil. Es no tener tiempo para compartir con los compañeros de trabajo, el no hablar con nadie más que con la gente que no deja de venir día tras día. No salir de las oficinas cerradas, donde no hay ventanas ni luz suficiente, donde el aire acondicionado no funciona la mayoría de las veces y donde no hacen mantenimiento nunca. Y no limpian muy bien que digamos los baños, que además no se los niegan al público.

Lo que no debe olvidar es que no está aquí para hacer lo que le de la gana. Usted está aquí porque no hay muchas personas que, como usted y yo, se atrevan a trabajar para un propósito que no sea meramente egoísta. Que no se está «calentando un puesto», se está porque entonces no habrá nadie que haga que las ruedas giren. Y la paga no es mala.

No es que me queje, pero no es fácil. Ahora, no deje usted de pasar por el siguiente subtítulo, pero no se demore, que luego no lo atienden.

No se vaya todavía que no le he sellado.

*TUM* *TUM* *TUM*

No he terminado.

*TUM* *TUM* 
Ira
"Grrrrrrarrrrrrrggghhhhh"
Segurito que lo mandaron de la sección anterior, ¿verdad?. Vamos a ver qué tiene aquí... ¿Bueno pero se va a tardar todo el día? Páseme los recaudos. Vamos a sellarle eso de una vez.

*TUM* *TUM* *TUM* *TUM*... *TUM*

Le tengo que explicar, ¿verdad? Mire, la fase de la ira entra una vez te das cuenta que ya tienes seis meses en éste chiquero y las cosas no cambian. Te cansas, sí, te cansas de la misma estupidez todos los días. ¡Todos los días! Es como que te dejen sin alma en ésta porquería. Los viejos son los peores. Se quedan dormidos en la cola y hay que despertarlos, se tardan lo que les queda de vida en caminar hasta la taquilla y entonces empiezan a sacar los lentes, pero eso sí, despacito los jurásicos.

Entonces tienen las agallas de enojarse y salirte con palabrotas, pero uno no les puede decir nada porque si no uno es es el malo. Viejos de mierda. Algún día trabajaré en la oficina de Actas de Defunción.

Todos los días tienes una razón para que se te crucen los apellidos, y entonces te dicen grosero cuando ya no aguantas más y le dices de mala gana a la gente que las estampillas las venden en el piso de abajo. ¡Los descarados te dicen que los esperes, que se tardan «un momentito nada más»! Pero tú sabes que no se tardarán un momento, porque abajo donde las estampillas siempre está lleno porque los muy imbéciles contrataron a la muchacha más estúpida y lenta que había para atender la caja.

Entonces el resto de los malditos de la cola te mira mal es a ti. Hipócritas. Esos llegan a la taquilla y siempre algo les falta; algo se les quedó en la casa y para ellos tú tienes la culpa. Te salen con groserías, y cuando uno les sale con otra más grande te amenazan.

Lo que tienes que hacer es matarlos a todos, en tu cabeza, uno por uno. Ves la cola de gente y disparas «ratata-ta-ta-ta-ta-ta» y los matas a todos. O los ahorcas uno por uno. Como quieras. Te diviertes en tu cabeza hasta que termina el turno. Después te vas a beber unas cervezas en un bar y a dormir.

Por otra parte, gente que en vez de molestarse y tratarte como que fueses la peor basura del mundo, lo que trata es de negociar contigo para que les «hagas el favor» de acelerarles el proceso. ¡Ja! Pobres diablos.

Ya está usted entendido del asunto, márchese. Allá está el otro subtítulo, siga por ahí.

Negociación
"Te juro que lo mato."
¡Hola! Sí, pase, pase. ¿Quiere un café? ¿En qué le podemos ayudar? ¡Ah! ya veo. Tiene usted todo en orden, al parecer. ¿Seguro que no quiere un café? Está bien. Vamos a ver... vaya, tendré que explicarle la negociación.

Espere aquí unos minutos por favor, mientras voy a la parte de atrás de la oficina a... hacer unas cosas. Ya vengo.

...

¡Ay! Disculpe que le dejé esperando. Le explico, la fase de negociación comienza cuando uno se cansa, ¿sabe? Uno no puede andar por ahí peleando con la vida. Las personas vienen a pagar sus impuestos, a sacarse una licencia o un pasaporte y uno tiene que ayudarlos. Entonces uno empieza a negociar con la vida ¿sabe? Uno empieza a buscarle el lado bueno a la cosa. Entonces uno se esfuerza por hacer bien las cosas, para ver si consigue un ascenso y deja de hacer el mismo trabajo siempre. A ver si le aumentan a uno el sueldo, ¿sabe?

Uno se pone a tratar bien al público, a  ayudarles con sus problemas, a escucharlos... A usted no le puedo mentir, porque es un manual de autoayuda, ¿cierto?

La verdad es que uno empieza a actuar como si le importara, pero las palabras entran por un oído y salen por el otro. Le da a las personas esa falsa sensación de seguridad que hace que le dejen a uno tranquilo, porque creen que uno les va a resolver el problema. Y también los superiores creen que uno hace un buen trabajo, así que es una situación de ganancia, uno no hace nada y todos están contentos.

Lo que tiene que hacer para superar esta etapa, es esperar. Esperar que todos se cansen de esperar y se vayan a buscar ayuda por otro lado. Y esperar que lo asciendan. Entonces todo estará mejor para usted.

Bueno, hasta luego, ha sido un placer ayudarle. El siguiente subtítulo está abajo. ¡Adiós!

Depresión
*Suspiro*
Oiga, pero ¿cómo se le ocurre usted venir a ésta hora? ¿No ve que ya el artículo está por terminar?

Como sea, pase. ¡Ay, Pero que cosa más frustrante! Ésta etapa es terrible, déjeme decirle. Yo la verdad no me esperaba ésto. Hace algunos años, cuando me decidí por quedarme en éste trabajo, no me imaginaba los sacrificios que iba a tener que hacer. Conseguí éste cargo después de mucho esfuerzo y mucha carencia.

Pero con los años uno empieza a formar una familia... y el trabajo no deja tiempo para estar con la familia. La gente cree que uno se va feliz de la vida de aquí luego de la jornada... pero la verdad es que muchas veces te quedas trabajando aquí hasta tarde arreglando papeles, terminando trabajo que otros dejaron a medio hacer, introduciendo información en las bases de datos... Y uno se deprime... La vida le va pasando a uno sin darse cuenta. El reloj no deja de avanzar y el tiempo se va...

El trabajo se convierte en tu vida y tu vida se convierte en tu trabajo. Y es un trabajo tan terrible, tan repetitivo que tu vida se vuelve eso, repetitiva. Sientes que ya todo carece de sentido y que te has pasado el tiempo sin dejar una huella... lejos de la familia...

Yo no sé qué hacer. Pero dicen que para superar ésta etapa lo mejor es entrar en contacto con uno mismo. Encontrar qué es lo que le deprime a uno y atacar el problema. O ir a un psiquiatra y que le receten pastillas a uno. Pero no confío en esos matasanos... Ay, no sé que hacer...

Le voy a sellar ésto para que pueda seguir...

*TUM*
*TUM*... *TUM*
...
*TUM*
...*TUM*

Ahí tiene. Si quiere puede avanzar hacia el siguiente subtítulo...

Aceptación
"Todo está... bien." 
Bienvenido. Si ha llegado hasta aquí significa que está por terminar.

Vayamos al grano.

En ésta etapa usted ya dio por sentado que es un empleado público. Nada más y nada menos. Usted es un engranaje de la gran maquinaria del Estado. Usted es una pieza insignificante de un sistema de tal magnitud que su mente no alcanza a comprender. Ni siquiera esa maquinaria misma se comprende, y con frecuencia sucede que no todas las piezas encajan bien. Pero usted es solo una ruedecilla, así que no le tienen que importar las demás ruedecillas si no están a su cargo. A usted le interesa limitarse a hacer su trabajo, ni menos, ni más.

Y lo más importante es que usted está conforme con lo que usted es y con lo que usted hace.

Uno no anda con ambiciones, no quiere superarse ni quiere irse. Uno está perfectamente feliz aquí, haciendo su trabajo. Cuando usted va a su casa, puede usar su dinero y su tiempo como mejor le parezca. En su trabajo, usted simplemente funciona.

Una vez llega a esta fase, si alguien le pregunta o le solicita algo que está más allá de su alcance, simplemente demuestre indiferencia y explíquele donde puede encontrar la ayuda. Así sepa la respuesta, o tenga lo solicitado bajo la mesa en una gaveta. No le corresponde a usted hacerlo, no lo haga.

No ayude a nadie si no se lo pide. No otorgue más información de la que se le solicite y sobre todo, sobre todas las cosas, haga su trabajo. Si se siente de especial buen humor quizás pueda señalarle el lugar donde está la cartelera con la información solicitada, escondida bajo los afiches sobre salud pública contra la enfermedad de turno. Yo le recomiendo que no lo haga.

Para terminar, le sellaré los recaudos para que pueda terminar el manual.

*TUM**TUM**TUM**TUM**TUM*

Listo, que tenga un buen día.

~o~

Sí, está en el final del artículo.  Ha llegado usted tras un largo camino burocrático por todo el esquema textual y todo el palabrerío y está usted por terminar.

Oh, disculpe. Le faltan unos sellos, aquí, aquí... aquí, aquí y aquí. Durante la sección de la negociación no le sellaron. Me parece que tendrá que leer otra vez para estar seguro. No hay mucho que pueda hacer por usted a estas alturas. Tendrá que venir usted en otro artículo para poder seguir leyendo.

"¡Hasta nunca!"


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